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  • Dudas sobre los callos

    Son muchos los pacientes que nos cuentan sus dudas sobre los callos en las diferentes consultas cuando vienen. Hoy, desde Clínica Giménez, vamos a intentar explicar y resolver estas dudas.

    En primer lugar, tenemos que entender que la piel en condiciones normales, se renueva periódicamente: se deshace de las células desvitalizadas, que son sustituidas por otras nuevas. 

    La única parte del cuerpo en las que puede aparecer «hiperqueratosis«, conocidas como callosidades, son las palmas de las manos y las plantas de los pies, debido a unas condiciones que no se dan en otra zona del cuerpo. Su presencia indica que en esa zona existe una presión o carga superior a la normal. Por lo que nuestra piel ataca como mecanismo de defensa en forma de callo, para intentar evitar que la zona padezca una lesión mayor como, por ejemplo, una ulceración.

    Sin embargo, en ocasiones, esta sobrecarga se concentra en un área de la piel muy concreta lo que da lugar a los conocidos popularmente como «ojos de pollo» o «clavos», aunque su nombre correcto es «heloma«, que ya hemos explicado en anteriores ocasiones que consiste en una invaginación de la piel. Este efecto origina el típico dolor agudo similar a tener un objeto clavado, lo que resulta muy molesto cuando soporta la carga del cuerpo. Es doloroso y muy molesto.

    En cuanto al callo, si lo cortamos de manera frontal veríamos que el heloma tiene forma de cono, con su base amplia en la superficie de la piel y a medida que profundizamos se estrecha hasta acabar en punta. No poseen ningún tipo de “raíz” ni nada por el estilo. Fuera mitos y creencias de «las raíces». El dolor asociado al mismo suele disiparse en gran medida una vez el podólogo lo elimina en una visita rutinaria en consulta.

    Sin embargo, suelen volver a salir y esto se debe a que el problema de base, la presión continua, por lo que la piel vuelve a generar esta capa de protección que de nuevo nos acabará doliendo.

    En la mayoría de casos, su aparición tras una consulta se sitúa entre uno y dos meses. Si el tiempo es más breve, el podólogo puede averiguar la causa y recomendar tratamientos alternativos. O incluso, si es necesario, realizar una cirugía que consiga eliminar el origen del problema.

    No te olvides de visitar a tu podólogo y consultar tus dudas sobre los callos, tus pies te lo agradecerán.