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  • Falsos mitos sobre las durezas en los pies

    Como en todas las profesiones y sobre todo las dedicadas en salud, existen diferentes mitos que resultan ser falsos. Por ello, hoy queremos desmontar estos mitos, en este caso, sobre las durezas en los pies.

    A menudo los profesionales en podología nos encontramos con clientes que te cuentan algunas historias de tradición popular que son totalmente falsas pero que han pasado de generación en generación, como puede ser sobre “la raíz” y la “sexualidad” de los callos, “lo que sale del ojo de pollo” o lo ineficaces de algunos remedios caseros para eliminar las durezas en los pies.

    Un clásico que viven casi todas las clínicas de podología es ue la gente piense que los callos tienen raíz por eso, al acudir al podólogo para eliminarlo, quieren que la limpieza sea profunda y por eso piden que se les quite la raíz. Sin embargo, los callos no tienen raíz. 

    Debemos señalar que existen dos tipos de callos: las las hiperqueratosis que son más superficiales y los helomas que son más profundos. Éstos crecen hacia dentro en forma de clavo por eso puede dar la sensación de que hay una raíz del problema dentro. Volvemos a insistir que no hay raíz y que el crecimiento del callo es de fuera para dentro.

    Otro de los falsos mitos viene de la mano de los ojos de pollo o de gallo, el cual es un heloma que aparece en los pies. Se trata de una lesión bastante dolorosa en la mayoría de los casos que provoca una coloración distinta a la piel y que suele ser redonda. Es cierto que se parece a un grano, de ahí que los pacientes piensen que existe un agujero y que vaya a salir algo de ahí, pero en realidad lo único que sale, después de que el podólogo efectúe una limpieza a fondo, es piel muerta.

    «Por favor, quítame este espolón que me pincha». Otra de las frases que hemos escuchado en algunos casos por parte del paciente, que en realidad se refiere a una calcificación en el talón que puede provocar dolor. Las malas posturas del pie o la utilización de un calzado inadecuado suelen ser las causas más comunes de la aparición de los espolones. El espolón en una radiografía tiene un aspecto punzante, pero en realidad el dolor viene de la inflamación muscular y tendinosa que conforma toda la planta del pie.

    Otro de los mitos de la cultura popular a la que los podólogos se enfrentan muy a menudo en las clínicas es la hipotética sexualidad de los callos. Al parecer está extendido que los callos pueden ser machos o hembras y que en el caso de que fueran hembras se corre el riesgo de que se reproduzcan. Absolutamente falso, los callos no son ni machos ni hembras.

    Por último, nos queda señalar que los podólogos son especialistas en el tratamiento y cuidado de los pies y, aunque algunas afecciones de las manos son muy similares a las de los pies, no está dentro de sus competencias actuar en las manos. Así que, cuando vaya a un podólogo, no pida que te miren alguna patología de la manos. 

    Además, debemos tener cuidado con los remedios caseros, ya que muchos de ellos pertenecen a los falsos mitos de la cultura popular. Por tanto, siempre que estemos ante un problema de salud lo más recomendable siempre es acudir al médico especialista.