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  • Lesiones con tacones

    Los tacones producen con frecuencia lesiones. Las mujeres padecen hasta cuatro veces más problemas en los pies que los hombres, y esto se debe al calzado. Cuanto más alto y más estrecho es el zapato peor.

    El tacón desplaza el peso del cuerpo hacia delante, aumenta la presión de los dedos y traslada los puntos naturales de apoyo.  Por este motivo, no solo se ven afectados los pies, sino también la espalda y las rodillas.

    Entre las lesiones más frecuentes se encuentran:

    Juanetes: esta lesión se caracteriza por la desviación hacia dentro del dedo gordo que puede llegar a montarse sobre el segundo, con la consiguiente alteración de la articulación y la prominencia de la cabeza del primer metatarsiano que forma, en el lateral del pie, el conocido juanete.  Si existen antecedentes familiares es mejor utilizar un calzado más cómodo.

    Sesamoiditis: los sesamoideos son dos huesos pequeños y redondos localizados bajo el metatarsiano del dedo gordo. La tensión excesiva puede originar su inflamación e incluso su fractura.

    Dedos en martillo: no solo sufre el dedo gordo el uso de tacones, el resto de los dedos también.  La deformidad de dedos en martillo es un encorvamiento hacia arriba de sus huesos.

    Inestabilidad del tobillo: los tacones producen esguinces y microtraumas repetitivos en los tobillos. La inestabilidad afecta a esta compleja articulación.

    Inflamación del tendón de Aquiles: el tendón se ve afectado por el uso continuo del tacón que altera su tensión. Alternar un calzado y otro puede provocar tendinitis, una inflamación que resulta dolorosa y puede desembocar en una rotura o desgarro.

    Artrosis de la rodilla: son muchos los estudios que han relacionado el uso de tacones altos con la aparición de este trastorno que es más frecuente en mujeres que en hombres.  Esta se debe al aumento de la presión en las superficies articulares de la rodilla. Cuando se experimentan los primeros síntomas, ya es demasiado tarde, el desgaste de los cartílagos y el hueso circundante ha sido un proceso largo y silente, y luego ya no hay forma de recuperar los tejidos.