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  • hormigueo en los pies
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  • Hormigueo en los pies

    Todos hemos sentido alguna vez ese hormigueo en algunas de nuestras extremidades. ¿Por qué? Tiene una fácil explicación si se produce de forma esporádica. Si es crónico puede ser el aviso de algo más grave.

    Varios son los pacientes que han preguntado sobre el motivo por el que se les duermen los pies o las piernas. Es muy importante explicar que aunque existen problemas comunes,  no existe un motivo único, y unos de los mejores consejos es que si el problema se repite de forma continuada, es muy importante acudir al especialista para examinar a fondo el problema y llegar a un diagnóstico específico.

    La parestesia en los pies es mucho más normal de lo que se cree y en la mayoría de los casos ocurre cuando el pie permanece por mucho tiempo en una mala posición, impidiendo así que la sangre circule correctamente, haciendo que aparezcan sensaciones de hormigueo, calambre, entumecimiento y adormecimiento. Por lo general, una vez que la persona se es consiente del malestar y comienza a darle movilidad al pie, la parestesia pasa y todo vuelve a la normalidad.

    En cambio, si este hormigueo está acompañado de distintos síntomas, por ejemplo, algunas personas aseguran sentir dolor, electricidad, calor, pinchazos, latigazos y hasta aseguran dejar de sentir la extremidad por completo, se debe acudir al médico para que un chequeo exhaustivo le ofrezca un diagnóstico concreto.

    Entre los síntomas más comunes encontramos la alteración neurológica (nervios) y los vasculares (circulación).

    Algunas de las patologías que pueden generar este problema son el daño a nervios debido al plomo, el alcohol, el tabaco, o los fármacos de la quimioterapia, que pueden generar estos síntomas de adormecimiento de forma recurrente.

    Otro gran grupo de patologías que pueden generar adormecimiento son los problemas vasculares, como es el caso de la arterioesclerosis (endurecimiento de las arterias), problemas de colapso del torrente sanguíneo (trombosis), problemas en la microcirculación (síndrome de Reynaud), congelaciones leves por el frío, entre otras.

    Otras causas más habituales de este hormigueo se da cuando utilizamos un calzado demasiado ajustado, si apretamos demasiado la lazada, la circulación del dorso puede verse afectada, si mantenemos durante mucho tiempo el pie en la misma posición, cruzar las piernas, entre otros.

    Para mejorar la circulación del pies, y por tanto, evitar que aparezca este hormigueo o adormecimiento del pie, podemos optar por masajearlos para favorecer el retorno venoso. La mejor forma es realizando un masaje que empiece en los dedos de los pies y que actúe a modo de drenaje hacia el talón del pie y la pierna. También es muy aconsejable realizar baños de contraste con agua fría y caliente, que ayudan a reestablecer la circulación, provocando que las arterias y las venas aumenten su actividad de aporte y retorno sanguíneo.